El sábado 24 de octubre, las parroquias agustinas Nuestra Señora de Gracia, Nuestra Señora del Consuelo y Santa Mónica se reunieron en el Santuario del Señor de los Milagros para celebrar la Eucaristía, como parte de Octubre Agustino. La visita, organizada por la Subcomisión de Pastoral Parroquial, fue una oportunidad para compartir la fe, expresar la devoción a Cristo y fortalecer los vínculos de fraternidad entre las comunidades.
La iniciativa fue organizada por Fr. Alvaro Matías, OSA, coordinador de la Subcomisión de Pastoral Parroquial, y Carlos Loayza, director de la División de Parroquias. La Eucaristía fue presidida por Fr. Nelson Pinzón, OSA, vicario provincial, y concelebrada por Fr. Humberto Ayala, OSA, ecónomo provincial y párroco de Nuestra Señora del Consuelo.





Una celebración de fe y fraternidad
El encuentro reunió a fieles y agentes pastorales de las tres parroquias en torno a una de las expresiones de fe más significativas del pueblo peruano. La celebración permitió compartir un momento de oración y comunión como familia agustiniana, fortaleciendo los lazos entre las comunidades parroquiales.
La espiritualidad agustiniana y la devoción al Señor de los Milagros convergen en una misma invitación: poner a Cristo en el centro de la vida y expresar la fe a través del amor a los demás. San Agustín recuerda que el corazón humano está en constante búsqueda de Dios y que ese encuentro debe reflejarse en la manera de vivir y relacionarse con quienes nos rodean.
Desde esta perspectiva, la devoción al Señor de los Milagros invita a contemplar el amor de Cristo manifestado en la cruz y a fortalecer una vida comunitaria basada en la fraternidad, la solidaridad y el servicio, especialmente hacia quienes más lo necesitan.








Una devoción que se vive cada día
Uno de los momentos más significativos fue celebrar la Eucaristía ante la venerada imagen del Señor de los Milagros, ubicada detrás del altar mayor del Santuario. Para muchos participantes, fue una ocasión especial de oración y encuentro con el Señor.
Al finalizar la misa, los fieles también tuvieron la oportunidad de acercarse y tocar el anda procesional del Señor de los Milagros, que cada año recorre las calles de Lima. Este gesto expresó la devoción y gratitud de los participantes y dio un sentido especial a la visita.
Como familia agustiniana, las comunidades parroquiales están llamadas a mantener viva la confianza en el Señor y traducirla en gestos de fraternidad, solidaridad y compromiso con los demás.
En el marco de Octubre Agustino, este encuentro reafirma la importancia de caminar juntos como Iglesia y seguir construyendo comunidades unidas, dispuestas a acompañar y servir. Que el Señor de los Milagros fortalezca la esperanza de los fieles y los anime a ser testigos de su amor en la vida cotidiana.






