Celebramos 475 años con una Eucaristía de acción de gracias

 

El sábado 19 de septiembre, en el Convento de San Agustín, en el Centro de Lima, religiosos y laicos de la comunidad agustina se reunieron para celebrar los 475 años de la Provincia de Nuestra Señora de Gracia del Perú. La jornada central del aniversario fue un momento de acción de gracias por la historia recibida y por quienes, a lo largo de generaciones, han entregado su vida a la Iglesia.

La celebración comenzó con un preludio musical dedicado a la obra de Fr. Cipriano Aguilar, OSA, cuyas composiciones forman parte de nuestra memoria. Sus obras acompañaron este momento de acción de gracias por los 475 años de historia, evocando a través de la música parte del legado recibido. La interpretación estuvo a cargo del Dr. César Vega.

Una celebración puesta en las manos de Dios

El momento central fue la Eucaristía de acción de gracias, presidida por Mons. Carlos Castillo, Arzobispo de Lima, y concelebrada por Fr. Nelson Pinzón, OSA, Vicario Provincial, y Fr. Wilmer Moyetones, OAR, Vicario Provincial de la Orden de Agustinos Recoletos, quien acompañó esta celebración como invitado.

Durante su homilía, Mons. Castillo centró su reflexión en la gracia de Dios y la experiencia de conversión de san Agustín, recordando que Dios sale al encuentro del ser humano antes incluso de que este lo busque. Desde esta perspectiva, invitó a acoger la gracia como un don gratuito y a dejarse conducir por el Espíritu de Dios. También señaló que la salvación no se consigue mediante la técnica, la ciencia, esfuerzos meramente voluntaristas o prácticas piadosas, sino acogiendo el amor de Dios. 

A partir del testimonio de san Agustín y de santa Mónica, destacó también una pedagogía que ayuda a cada persona a abrirse al Dios que habita en su interior. Asimismo, agradeció la presencia de la comunidad agustina e invitó a continuar caminando junto a la Iglesia y al Santo Padre, con paciencia, serenidad y apertura a la gracia de Dios.

Estos 475 años también nos recuerdan una historia marcada por la misión. A lo largo de este tiempo, generaciones de religiosos y laicos han entregado su vida al anuncio del Evangelio a través de las misiones, la educación, la vida parroquial y el acompañamiento de tantas personas. Esta historia continúa hoy en nuestras comunidades, obras apostólicas, movimientos y espacios de servicio, donde el carisma agustino sigue tomando vida. 

Celebrar estos 475 años fue, ante todo, dar gracias por la historia recibida y por quienes la han hecho posible, poniendo también en las manos de Dios los pasos que la Provincia está llamada a seguir dando.