Las Fraternidades Agustinianas Seculares renovaron su compromiso de vida cristiana

 

El 20 de octubre, Día de las Fraternidades Agustinianas Seculares (FAS), las comunidades de Lima, Chosica y Chiclayo se reunieron para celebrar su vocación laical, acoger a nuevos miembros y renovar las promesas de quienes han asumido un compromiso definitivo. La fecha coincide con la solemnidad de santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir, patrona de las fraternidades, cuyo testimonio de fidelidad a Cristo inspira su camino de fe.

 

Celebraciones en Lima, Chosica y Chiclayo

En Lima, la Eucaristía se celebró en la capilla Nuestra Señora de la Consolación del colegio San Agustín y fue presidida por Fr. Nelson Pinzón, OSA, Vicario Provincial. Participaron miembros de las Fraternidades Agustinianas Seculares de Santa Mónica, Nuestra Señora de Gracia y Nuestra Señora Madre de la Consolación. Durante la celebración, Eugenia Ramírez y Celia Guillén fueron incorporadas a la Fraternidad de Santa Mónica de Villa El Salvador. Asimismo, los hermanos que cuentan con promesas definitivas renovaron sus compromisos de vivir la vida cristiana siguiendo la espiritualidad de san Agustín.

En su homilía, fray Nelson destacó la importancia de vivir plenamente la espiritualidad agustiniana desde la vocación laical y dar testimonio de la fe en los distintos ámbitos de la vida cotidiana. También recordó la importancia de caminar juntos como Familia Agustiniana y valoró estos espacios de encuentro que fortalecen los vínculos fraternos y la comunión entre quienes comparten un mismo carisma y una misma misión.

En Chosica, los miembros de la Fraternidad de Santa Rita de Casia participaron en la Eucaristía celebrada en la parroquia Santo Toribio y presidida por Fr. Santiago Huamán, OSA. Antes de la misa, los fraternos compartieron con la comunidad parroquial una reseña sobre la vida de santa Magdalena de Nagasaki, dando a conocer el testimonio de fe de su santa patrona. Al concluir la celebración, compartieron el almuerzo con la comunidad religiosa, en un espacio de encuentro y fraternidad.

En Chiclayo, la Eucaristía tuvo lugar en la parroquia San Agustín y fue presidida por Fr. Alfredo Agip, OSA. Durante la ceremonia, Gabriela Gil y José Huamán fueron incorporados a la Fraternidad de Santa Mónica de Chiclayo. Además, dos hermanas fueron admitidas a la primera etapa de formación, iniciando así su camino de preparación en la comunidad.

Las ceremonias de incorporación y renovación de promesas se realizaron según el rito de la Orden. La incorporación corresponde a la segunda etapa del proceso de formación de un fraterno, mientras que la renovación expresa la voluntad de perseverar en el seguimiento de Cristo y profundizar en la espiritualidad agustiniana.

 

 

Una vocación que se vive en fraternidad

Las celebraciones fueron una oportunidad para fortalecer la vida comunitaria y renovar la respuesta a la llamada de Dios desde la vocación laical. A ejemplo de santa Magdalena de Nagasaki, las Fraternidades Agustinianas Seculares están llamadas a vivir su fe con fidelidad y a dar testimonio del Evangelio en sus familias, comunidades y espacios cotidianos.

Como Familia Agustiniana, estos encuentros nos recuerdan la importancia de caminar unidos, crecer en la vida espiritual y poner en práctica el carisma de san Agustín al servicio de la Iglesia.